Lo más curioso del caso es que yo jamás inventé esa frase. Fué un mensaje aparecido en el 24h, la noche de la bronca entre Gema y el Príncipe y alguien (en este lugar), pensó que el mensaje podía haber sido mío y lo comentó. Yo dije que no había tenido nada que ver, pero aún así, me lo adjudicaron.
Ayer, cuando vi al Gigante, firme, regio, sin perder la calma, defendiéndose de las estocadas, sin dejar de mirar de frente y destrozando en dos sencillos golpes de florete a cualquiera de sus adversarios (esgrimiendo por cierto, los mismos argumentos que muchos hemos defendido aquí), las palabras que han sido el santo y seña de la PPI (exageradas por supuesto, pero perfectamente representativas de toda nuestra guerra de cartón y de nuestros juegos de niño), cobraron todo su pleno significado.
Ganó el Príncipe, coronado Rey de Guadalix y de Gran Hermano y todo fue como siempre lo habíamos soñado.
Cuando en torno a las 23:35 de la noche, Iván Madrazo atravesaba una especie de puerta de papel (sorprendido, como un crío asustado que no sabe ni siquiera donde se hallaba) y (sin tener la más remota idea de que su nombre estaba ya escrito con letras de oro en la historia de este maravilloso juego de la vida) peguntó a la primera persona que se encontró en su camino que si había ganado... en ese preciso momento, mi corazón se desbordó y ya no pude más. Llorando como un crío, con el teléfono en una mano, el portátil en la otra y la garganta hecha un amasijo de emociones y sentimientos, fije mis ojos en la pantalla, olvidándome de todo lo demás y le ví explotar de alegría, como un crío que ha ganado el premio más maravilloso que en la vida pudo soñar.
Jodido pirata, una vez más, me volviste a poner del revés, con cada uno de tus detalles. Con cada gesto franco y natural, una mirada, una caricia, docenas de lágrimas (que te esfuerzas en contener, con el rostro contraído), enamoras, seduces de forma inconsciente e hipnotizas sin saberlo, regalando la vida y las sonrisas a cientos de miles de seres humanos. Tuyo es el poder innato de teñir de luz las sombras y llenar la oscuridad con el resplandor más fascinante que nadie pueda imaginar.
Hasta el último momento, volviste a repartir cariño sin pedir nada a cambio, desde el gesto hermoso de preguntar si se podía votar dos veces en las líneas que os pusieron (votando finalmente a la Cría cuando tuviste que elegir), hasta todos y cada uno de los detalles cómplices que viviste en el plató, con Liz (te quiero, le dijo la Rubia Malibú), el abrazo con Raquel, German, Palomares, Eva (sé que estos fueron de corazón), pero por encima de todos las lágrimas de esa Cartagenera Morena que te acompañó en tu gran momento de gloria.
Ya has ganado Pirata, la fiesta terminó, las luces se apagaron tras tus pasos. Pelusilla rió, Karla fue feliz en su mayor día de gloria (de momento) y esta horda de Piratas furibundos que se han dejado la piel en el camino, soñando, riendo, sufriendo y luchando, dejo escuchar todo su estruendo canalla gracias al corazón de esa Mercedes Milá a la que JAMAS, le podremos agradecer todo el cariño que nos da semana tras semana sin esperar nada. Ella sabía (el aun no, pero quizás ya se esté enterando poco a poco) que pocos veleros corsarios habían sido tan fieles al pirata, como este viejo navío. Y en la hora de la Victoria fue hermoso estar allí (todos y cada uno de nosotros). Incluso la dama maravillosa que sin temor, defendió a su feriante desde un principio (Vicky Sans), tuvo la presencia que su coraje merecía.
Fue la noche más hermosa, el sueño cumplido, la confirmación real y tangible de que GH (como dice el bendito Pirata) es "Es una fábrica de hacer felices a las personas" y la prueba de que soñar, es el único comienzo posible para vivir todas aquellas promesas que quizás nunca llegaron a realizarse. Una vez, hace cuatro meses, unos pocos tuvimos un sueño loco. Ayer noche, los cañones marcaron la materialización del mismo y la felicidad expresada en el rostro del ser humano más bueno, sincero y tierno que haya pasado jamás por esa casa. Esta vez, los buenos SI HAN GANADO y por fin, un tipo sencillo desprovisto de disfraces o estrategias, ha dinamitado a los falsos, a los cobardes y a todos aquellos que pretendieron vendernos el mismo rancio producto prefabricado de cada año.
Y esta vez SI, uno de los nuestros ha ganado GH.
Llego al (casi) final del recorrido, completamente seco de palabras. No me queda nada dentro pues todo me lo he dejado en el camino. No he querido guardarme nada, porque cada palabra que ha salido de mi corazón, necesitaba cantar la gloria de un ser humano que me ha emocionado como jamás lo había hecho nadie a través de una pantalla de televisión. Y no lo ha hecho por las risas, ni siquiera por las lágrimas que a veces ha derramado. Me ha robado el alma, porque he visto en sus ojos y en sus formas, una bondad que pocas veces he sentido en un ser humano.
Todo lo demás sobra. Sería más de lo mismo, dejarían de tener fuerza (si es que alguna vez lo tuvieron), todas y cada una de las tiras de mi alma que he dejado en esta casa. Nada de eso importa. Lo único que cuenta, es que el desterrado, el Príncipe en el que nadie creyó jamás en los albores de todo esto, ayer noche fué coronado Rey absoluto de Guadalix.
Y, por desgracia, nunca jamás volveré a vivir una historia como esta.










TODO BIEN PUTO